SUEÑOS (TERCERA PARTE)
CAPITULO III
La noche envolvía todas las almas y en el pabellón de dormitorios, una luz permanecía encendida.
- Supongo que no puedes dormir.
- Me preocupa no saber nada de Sonia.
- ¿De verdad no sabes nada?
- Claro que no se nada Alexa, estoy en las mismas que tú.
- A mi no me parece eso, tú me dijiste que estaba en el salón de música.
- ¿Y estaba allí?, dime Alexa, no seas así, no juegues con estas cosas.
- No, no estaba allí, pero me parece muy raro que tú afirmaras que estaba allí.
- Fue solo un presentimiento.
- Ariana y sus presentimientos, a veces me das miedo, a veces quisiera no despertar en este maldito lugar.
- ¿Por qué hablas así Alexa?
- Ya te enterarás, pero déjame decirte que tú tienes mucho que ver con las cosas que pasan en este lugar.
Sonia desapareció del instituto, pero a pesar de eso, sus padres nunca se aparecieron a preguntarse por el paradero de su hija; Alexa se aisló del resto de internas y Ariana seguía sin dormir, y a escondidas, tomaba pastillas para no dormir.
A los pocos días, en una noche sin Luna, Ariana caminaba por el pasillo y una vez más decidió bajar al patio principal, caminó hasta la entrada y se apoyó en la reja. Había un gran jardín delante de la entrada principal, Ariana observaba el pasto y se percató que estaba muy descuidado, la hierba estaba crecida y las flores marchitas; ella vivía allí hace mas de dos meses, pero rara vez se interesaba en ver a su alrededor,
Cuando observaba algo angustiada aquel descuidado jardín, oyó que alguien se acercaba e instintivamente se ocultó, porque ella no debería estar allí. Era un hombre, por la ropa que llevaba, aparentemente era un jardinero, estaba empujando una carretilla con algunas cosas que Ariana no llegó a distinguir.
El hombre caminaba por el jardín y poco a poco se acercaba a Ariana, ella contenía la respiración para evitar ser descubierta; el supuesto jardinero se detuvo y luego sacó un pico de la carretilla, lo tomó en sus manos y luego caminó hacia la reja de la puerta, Ariana temblaba en sus escondite y lentamente volteó su cabeza para ver que era lo que ese hombre iba a hacer. Lo vio salir del instituto, luego se encontró con un sujeto que lo esperaba en la puerta; casi no hablaron y de un momento a otro, el jardinero golpeó al otro hombre, lanzándolo a la pista, luego, cuando este estaba en el suelo, el jardinero levantó el pico con sus brazos y con furia, se lo clavó en la cabeza; Ariana, observó esta escena con horror y salió corriendo de su escondite, el jardinero la vio y sin soltar el pico, comenzó a caminar hacia ella, arrastrando el cuerpo de aquel sujeto sin nombre. Ariana se quedó petrificada en su lugar, completamente aterrada observando como el jardinero se acercaba a ella, con el rostro sarcástico de quien a vencido; la miraba y seguía caminando, arrastrando su crimen clavado a un pico; ya con la razón vencida, Ariana cayó desmayada.
- ¿Ariana? ¿Ariana?
- ¿qué?... ¿dónde estoy?
- Te encontraron en el patio, estabas tirada en el suelo.
- Había un hombre, un asesino… había un hombre…
- Cálmate Ariana, ya todo pasó, seguro fue otra de tus pesadillas.
- No, no fue una pesadilla, yo estuve allí, había sangre, mucha sangre.
- Tienes que descansar.
- ¿Dónde está el jardinero?
- No hay nadie allá afuera Ariana, seguro caminaste dormida hasta la puerta y luego te desmayaste.
- Él lo mató, yo lo vi, no era un sueño.
- Ariana, no quiero asustarte, tal vez lo que viste fue un sueño; pero si hay algo que es real.
- ¿De qué estás hablando Alexa?
- Encontraron a Sonia, es algo horrible.
- Dime, que le pasó, ¿está bien?
- No te hagas la que no sabes nada, Sonia está muerta, solamente encontraron su cuerpo, alguien la degolló, esta muerta, no hay su cabeza.
- ¡No, no!, eso no es cierto.
- Tú la mataste, fuiste tú, maldita bruja.
- ¡No! ¡No!
Manuela despertó a Ariana de un empujón.
- ¿Qué te pasa muchacha?
- ¿Qué? ¿qué?
- Otra vez estabas gritando, ya me estás hartando, todas las noches es lo mismo.
- ¿Dónde está Alexa?
- No sé, no la he visto.
- Estaba aquí, ella me dijo que Sonia… que Sonia estaba muerta.
- Que cosas dices muchacha, estas desvariando, Sonia fue trasladada a otra institución, su problema de drogas era muy grave, así que sus padres la sacaron.
- Eso es mentira, ella desapareció, todas sabemos eso, usted miente.
- Me importa un comino tu opinión, así que acuéstate y deja de esta gritando, que las otras chicas quieren dormir.
Ariana miró a los ojos a Manuela y luego se acostó completamente destrozada, ya no sabía si estaba despierta o dormida, ya no sabía si estaba viva o si era un cadáver de pesadillas.
A la mañana siguiente, Ariana fue al comedor para conversar con Alexa, no puedo encontrarla, ella también había desaparecido; Ariana comprendió que no debía decir nada, si quería descubrir lo que estaba pasando allí; eran tantas cosas, tanto que no debía decir, porque si lo hacía, ella desaparecería también.
- Que pena que Alexa también se haya ido, era mi única amiga.
- Así son las cosas muchacha, sino muestran mejora, tienen que ser derivadas a otras instituciones.
- Si, es una pena; pero yo ya estoy comiendo, ya recupere algunos kilos aquí.
- Eso está bien Ariana, eso está bien.
- Con permiso señora Manuela, voy a ir a mi dormitorio.
- Sigue nomás.
Eran casi las doce de la noche, a pesar de los medicamentos era casi imposible evitar el sueño; Ariana caminaba, caminaba, cruzaba las manos y estrechaba los dedos, ¿cómo evitar el sueño? ¿Cómo impedir que los parpados caigan?, el cansancio arremetió contra Ariana y sin poder luchar más, cayó lentamente encima de su cama.
Se encontraba caminando en un lugar maravilloso, mucho pasto cabalmente cuidado, ella caminaba por un camino de empedrado perfecto y poco a poco se acercaba a una iglesia enorme con vidrios azules y celestes, parecía el mismísimo cielo hecho en la tierra. Cuando se encontraba en frente de la iglesia, quiso entrar, pero de pronto volteó la mirada y vio que había unos árboles enormes, unos pinos que parecían tallados como la madera, con unas formas caprichosas y perfectamente verdes, se acercó maravillada queriendo tocarlos; después de mucho tiempo estaba teniendo un sueño agradable. Estaba apoyada en uno de estos árboles, respirando aire puro y por un momento sintió que estaba tranquila; detrás de los árboles había un campo verde, enorme y encerrado con unas paredes de pasto; era como un pequeño paraíso, Ariana caminó despacio y entró en ese campo tan agradable, caminaba cada vez más rápido, hasta que empezó a correr, y correr, sonreía y luego reía a carcajadas, era toda la libertad que siempre había querido tener. Corrió, saltó y rió hasta que cayó rendida al suelo, de pronto sintió una sensación húmeda y se levantó; todo el campo comenzó a mojarse, Ariana se alegró porque se empezaron a formar charcos y ella se puso a jugar; pero el agua no dejaba de salir, pronto el campo estaba inundado, parecía un espejo de agua calmada; Ariana quiso salir de allí, porque ya no era fácil caminar, comenzó a cruzar el campo para llegar hasta los pinos, estaba completamente mojada y caminaba luchando en contra del peso del agua que subía cada vez más; de pronto en el centro del campo, el agua empezó a burbujear y la tierra se abrió ante los ojos de Ariana, un toro enorme salió del fondo del agua, un toro negro, robusto, con la nariz sangrante, los cuernos puntiagudos y jadeando como si estuviera molesto. Ariana le temía a esos animales, se quedó callada y se pegó a las paredes de pasto, no quería hacer ruido, el toro salió completamente y se quedó parado en el centro del campo, luego varios toros comenzaron a salir del fondo de las aguas, salían balando y gimiendo, eran toros negros y maltrechos, no se parecían al primero, eran enormes también, pero delgadísimos, los huesos se notaban entre el cuero mojado de los animales.
Ariana quiso gritar, pero su garganta estaba congelada de terror, intentó trepar por el pasto, para salir de allí; puso un pié fijo en una piedra y cuando se sujetó con la mano sintió que algo se movió y levantó la vista; un millar de ratas corrían por el borde de aquellas paredes de pasto, Ariana se soltó y cayó de nuevo al campo inundado; el horror y el asco la invadían, cuando se levantó vio que todos los toros corrían hacia ella, levantando torbellinos de agua entre sus patas.
- Ariana. Ariana, levántate por favor, estás gritando otra vez.
- ¿Qué?, ¿dónde estoy?
- Ya ni debería despertarte, me tienes aburrida con tus pesadillas; pero mírate como estás, parece que te hubieras dado un baño, estás toda mojada, ¿qué estabas haciendo?
- ¿Estoy mojada?, no puede ser; señora yo no me mojé, me acosté seca, pero en mi sueño…
- Mira muchacha, a mí, nadie me paga extra por estar escuchando tus tonterías de sueños y no sé que más, así que lo único que vas a hacer es levantarte, sacarte esa ropa mojada y volverte a acostar; el resto no me interesa, sería el colmo que te dé una pulmonía; ¡Anda, levántate!
- Si señora Manuela.
Ariana obedeció a Manuela y después de un rato de quedarse pensando, volvió a acostarse.
- Ariana, Ariana, ayúdame por favor.
- ¿Dónde estás? ¿quién eres?
- Ven, ven, estoy aquí, en el salón de música.
- ¿quién eres? ¿qué quieres?
- No me olvides amiga, ven conmigo, ven junto a mí.
- No, no voy a ir, esto es un sueño, es solo un sueño.
- Ven, ven pronto, tú eres la siguiente.
- ¡Cállate!, no voy a escucharte más, esto es un sueño, es solo un maldito sueño.
- En el salón de música, ven, ven.
- ¡Ya!
Ariana despertó de un sobresalto; era la primera vez que podía despertarse de una pesadilla, miró a todas partes y sin hacer ruido se apoyó en la ventana hasta que el sol se asomó.
- ¿Una noche más sin dormir niña?
- Ay Elena, ya no sé que hacer, estas pesadillas me están matando.
- Las pesadillas se pueden controlar niña, es solo cuestión de que te des cuenta en que momento estás soñando.
- No es tan fácil, siento como si me estuvieran controlando, hay cosas que se vuelven realidad y luego desaparecen como un sueño. Sabes Elena, me siento muy sola sin Alexa, sin Sonia; sé que no fui buena compañera con ellas, pero siempre se preocuparon por mí.
- Si pues, así es la vida Ariana.
- ¿Tú sabes a dónde las mandaron?
- ¿Yo?, no claro que no, no sé nada de eso; bueno me tengo que ir, el desayuno se sirve en un par de minutos, baja pronto.
